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Todos los cambios, aun los más ansiados, llevan consigo cierta melancolía Anatole France

Armas de bruja

Armas de bruja

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Siento deciros que mi chat ha muerto y ahora mismo no tengo ganas ni tiempo para cambiarlo. Pero ya me conocéis, el día menos pensado pongo otro =P

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Amistades.... ¿peligrosas?

La amistad es un contrato por el cual nos obligamos a hacer pequeños favores a los demás para que los demás nos los hagan grandes Montesquieu

viernes, 20 de julio de 2007

Reencuentro

Se levantó de la cama. La luz mortecina de la habitación, así como un pequeño rayo de luz que intentaba hacerse fuerte en la pared le indicaron que ya era casi de día. Aquella noche había dormido bien, algo que últimamente no sucedía muy a menudo, estrés, ansiedad o simplemente tristeza, algo en su corazón de shinigami (palabra japonesa que significa dios de la muerte) sufría cada vez que iba a recoger un alma. Tal vez fueran los últimos casos, no lo sabía, pero a medida que su grado de experiencia aumentaba, lo hacía también el grado de responsabilidad, ya no sólo iba a buscar almas de personas ancianas o jóvenes cansados de vivir, ahora era el turno de enfermos luchando por superar su mal, gente que moría en accidentes, eran personas que deseaban vivir y a los que su mera visión causaba pavor. Sí, era eso lo que oprimía su corazón de dios.

Apartando esos pensamientos a un lado, se dirigió por el pasillo hacia el baño mientras un pequeño gato negro con los ojos verdes maullaba tras de ella, haciendo sonar el cascabel que llevaba al cuello con su trotar, feliz de ver a su dueña despierta. Era lo único que le habían dejado quedarse tras la reunión que la convirtió en lo que era tras su llegada al cielo. No lo hubiera imaginado, en su vida había sido alguien cortés, bondadoso, justo que trataba de ayudar a los demás y sobre todo a los más indefensos, la gente le trataba con respeto y decían que era capaz de transmitir alegría, consuelo y serenidad allá por donde fuera, pero nunca imaginó que eso la hiciera convertirse en dios, en un shinigami. Estaba orgullosa de lo que era y hacía su trabajo con todo su corazón, era lo único vivo de su cuerpo y pronto había comprendido porqué, se necesita sentir para poder acompañar a alguien en su último viaje. No era el mejor trabajo del mundo de los dioses, pero siempre le habían dicho que le permitiría conseguir sus metas perdidas en vida, aunque nunca había entendido porqué.

Salió de la humeante ducha y se vistió como siempre, pantalones negros, camiseta blanca de tirantes y una mini cazadora negra, se peinó el largo pelo castaño y ligeramente ondulado y resaltó sus ojos ligeramente verdes con un poco de gris y sus labios con un poco de vaselina, siempre había sido coqueta y ahora creía necesario parecer agradable a las personas que conocía. Cogió su katana, regalo de graduación paterno, porque en el mundo entre vivos y muertos siempre hay peligros (ver Hellblazer o Constantine), tomó su libro de notas (ver Death Note) y vio las tareas encomendadas para ese día. Chequeó las almas que tendría que recoger, con ojos atentos leyó nombre y localizaciones hasta llegar a un reglón concreto. Al ver su nombre escrito, el corazón le dio un vuelco, eso no se lo esperaba, siempre había pensado que nunca más tendría que enfrentarse a esa cara, revivir esa situación, sin embargo, era su deber acatacar las órdenes del libro así que, a lo largo del día fue preparando su corazón y reuniendo todo el coraje posible para la cita.

Siete de la tarde, plaza mayor de la ciudad, un hombre de mediana edad paseaba tranquilamente, rumbo a su casa tras un agotador día de trabajo. Caminaba ligeramente encorvado, casi se podría decir que cargaba sobre sus hombros un peso que le estaba hundiendo poco a poco, pero la cara era la de una persona enérgica, fuerte, decidida, casi autoritoria. Mientras daba largos pasos pensaba en lo que tenía que hacer mañana y perdido en esos pensamientos, chocó con una joven delgada, no guapa aunque sí atractiva, de esas que uno se para a mirar, se fijó en que iba vestida de negro. De pronto todo se quedó quieto, como si alguien hubiera congelado el tiempo y una voz dulce, melodiosa y que le resultaba conocida dijo:

- ¿Has dejado todo solucionado? ¿Te quedan cosas por resolver? Haz lo que tengas que hacer, ahora es tu momento, dentro de poco será tarde -, eso fue lo que dijo la voz y acto seguido todo volvió a moverse de nuevo.

Contrariado por lo sucedido, el hombre continuó caminando, ahora más deprisa que antes y con aire preocupado. Al llegar a casa, besó a su mujer, saludó a su hijo y procedió a llamar a su socio y dejarle encomendadas varias misiones para el día siguiente, llamó a su abogado para ver si las cuentas y todo lo demás estaba en orden y se reunió con su familia para cenar tranquilamente. El suceso de la tarde le había dejado preocupado y, después de la cena y acostar a su hijo, se dio una ducha para relajarse. Tras secarse el pelo con una toalla, ponerse el pijama y, como todos los días, dar un beso a su mujer, que veía la tele en el salón, se dirigió al estudio a trabajar con el ordenador. Fue al entrar en la estancia cuando la sensación de por la tarde volvió, pero esta vez más fuerte. Miró alrededor y entonces la vio, apoyada en el alfeizar, a contraluz se veía a una mujer de pelo castaño, cuerpo esbelto, su cara tapada por las sombras. Iba acompañada de un gato que, al verle, bufó, erizando su pelo.

- ¿Quién eres? -, preguntó asustado, mientras se acercaba al escritorio en busca del arma que guardaba en el cajón superior.

- Eso no te servirá contra mí, ya estoy muerta, aunque antes lo estuve también en vida, gracias a ti -, dijo la mujer. No había dolor ni resentimiento en esas palabras, habían sido pronunciadas como un hecho, algo real, sin embargo, esa voz le resultaba familiar, demasiado familiar, le hacía daño el simple hecho de escucharla, algo en su interior le decía que todo lo que había hecho en su vida se lo iba a hacer cobrar esa mujer.

- Ya veo que no me recuerdas, supongo que hace mucho tiempo de eso, ha llovido mucho desde entonces, tu vida es muy diferente de lo que era cuando nos conocimos, ¿no crees?...

Fueron esas dos últimas palabras, ¿no crees?, lo que le hicieron caer de rodillas, el pecho oprimido. Notó como se rompía en mil pedazos y fue consciente de que estaba muriendo de un ataque al corazón:

- Pérdoname, nunca fuí consciente de lo que habías sufrido por mi culpa -, dijo mientras lágrimas de arrepentimiento brotaban de sus ojos, le habían roto el corazón igual que él hiciera con una joven hace ya casi veinte años, una joven que murió de pena al no poder soportar su traición. Ahora esa misma joven le tendía la mano, le cogió las suyas con delicadeza y le dijo:

- Bienvenido a mi mundo, soy tu shinigami y te voy a acompañar al reino que te corresponde tras tu vida terrenal. Mira por ultima vez aquello que dejas y despídete de tu vida anterior pues hoy comienza un nuevo día.

Él se giró, miró su cuerpo tembloroso, todavía caliente y vio que su cara reflejaba felicidad, de sus ojos salían lágrimas, lágrimas de felicidad, por fin le habían quitado ese peso que le oprimía el pecho cada noche, tras besar a su mujer, la razón por la que andaba encorvado, el motivo de su mal genio.

Sin más protocolos se lo llevó de todo lo que él conocía, le separó de todo lo que para él era sagrado y le condujo al lugar donde su alma reposaría tranquila, libre de pesos, libre de cargas, libre al fin. Mientras hacía eso, sin mirar ni un sólo momento atrás pensó que ese alma que llevaba de su mano era el último alma de un largo día y la primera que mataba..., una meta perdida conseguida, ahora lo entendía, y es que la venganza siempre se sirve en plato frío y de maneras insospechadas, no siempre la muerte es tan horrible como la pintan..., ahora comprendía porqué había gente que la miraba con admiración, con alivio y casi con alegría cuando aparecía. Hoy dormiría bien, por fin había encontrado el sentido a su trabajo.

P.D. Si queréis conocer un poco más sobre los shinigamis podéis ir a este link, siempre de la wikipedia ;D

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7 comentarios:

PatataPiloto dijo...

Ostrisssss... me has dejado de piedra... Menudo encargo... di tú que lo haría con ganas ^^

Isa-chan dijo...

Pues no sé, pero son las vueltas que da la vida, o la muerte, los viejos fantasmas siempre vienen a despedirnos. Me costó Dios y ayuda escribirlo, dos horitas y eso que lo había estado pensando 3 días antes..., pero estoy contenta, creo que me voy a animar a escribir más relatos cortos :D

PatataPiloto dijo...

A mí me gustan. Se nota que el temita muerte-vida te va ;)

Isa-chan dijo...

Uhm..., sí, pero no quisiera seguir escribiendo sobre ese tema, a ver si se me ocurre algo más alegre :P

PatataPiloto dijo...

Algo sobre gatos :D
No sé, alguna paridilla felina. Además se te daría bien meterte en la piel de uno :3

Isa-chan dijo...

Uhm, vale, acepto el reto, pero antes tengo que sacar a la pobre Melisandre de donde la dejé xD

PatataPiloto dijo...

¡Cierto! ¡¡Y la madre!! ¡queremos saber qué pasa con la Margarita Seisdedos de Melisandre :P !

Para mi cumple falta...

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