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domingo, 10 de junio de 2007

Camino de magia (2ª parte)

Entró en la ciudad, los guardias no se molestaron en pararle, todos en Midgard sabían quién era y, aunque a veces era incómodo, no dejaba de sorprenderle la naturalidad y sencillez con que la gente la trataba, era nada menos que una heroína nacional, pero nadie parecía darle mayor importancia de la que ella se la daba y eso le gustaba, era reconfortante porque podía hacer su vida del modo que a ella más le gustaba, sencilla y tranquilamente, aunque hoy no fuese uno de esos días que tanto adoraba.

Se dirigió con paso firme y decidido hacia su casa, al lado de la iglesia de la ciudad, cerca de la plaza. Era una casa de dos pisos, con la tienda de sus padres en la planta baja y la superior dedicada a la familia, la recordaba grande, enorme, casi gigantesca, por eso, al llegar a ella, le pareció que todo había encogido, ¿o tal vez era ella la que había crecido? Suspirando, Melisandre cogió el picaporte de la puerta de madera de entrada a la armería y abrió la puerta que, como recordaba, no emitió ningún sonido, su padre, siempre tan cuidadoso, procuraba engrasar los goznes todos los días, ya se encargarían las campanillas que había sobre el marco superior de avisarle que un cliente había entrado. La estancia era amplia, luminosa y en ella había reflejos de mil colores provocados por los filos de los cientos de armas que llenaban el espacio, olía a metal, a carbón, a fuego, olía a su infancia y eso hizo que un escalofrío le recorriera su espalda.

Alguien apareció en la puerta de la trastienda, era un hombre alto, de anchos hombros, vestido con una camisa y unos pantalones azules, llevaba un protector de cuero sobre su pecho y muslos para evitar que las chispas que soltaba el filo de las futuras espadas al ser golpeadas entre el martillo y el yunque quemaran sus ropas. Al ver a la sabia a contraluz dijo, con voz potente pero dulce:

- ¿Qué desea?

A Melisandre le dio un vuelco el corazón, sabía que su padre no podía ser pero por un momento creyó estar escuchando la voz musical de su progenitor.

- ¿Jonah? ¿Eres tú, Jonah?

- ¿Mel? ¿No me digas que tú eres la pequeña Mel? Hermanita, sí que has crecido..., en todos los aspectos - dijo el joven herrero al reconocer en esa figura a su hermana pequeña.

- Tan tonto como siempre, hay cosas que nunca cambiarán - dijo la sabia y corrió a abrazar a su hermano mayor. Por él estaba allí. Gracias a él podría despedirse de su padre, podría acompañarle en sus últimos días y tal vez apaciguar su dolor, tanto físico como de espíritu.

- ¿Qué tal el viaje? ¿Todo en orden? - preguntó Jonah a su hermana.

- Sí, todo en orden, nadie se atreve a atacarme y a veces eso es aburrido - dijo en tono de sorna la joven sabia. Pero al instante se puso seria...

- ¿Qué tal está padre? - preguntó.

- Hoy está más tranquilo, tanto que madre ha salido a comprar al mercado. ¿Deseas ir a verle ahora? Ya le dije que venías de camino y está deseando verte.

- No lo sé, si es su deseo... - por primera vez desde que entró en esa casa, el corazón de Melisandre dudó de su verdadero objetivo, el miedo a su madre era muy grande, demasiado.

- No tengas miedo, madre no está y si viene, ya me enfrentaré yo a ella. Sube, anda. - le animó su hermano.

Melisandre entró en la trastienda, todo estaba tal y como lo recordaba, el fuego, el fuelle, el yunque, las herramientas de herrero, empuñaduras, filos, piezas de metal, virutas, parecía que el tiempo no hubiera pasado y, sin embargo, así había sido. Subió las escaleras hacia el piso superior y se encaminó por el largo pasillo hasta llegar a la puerta de sus padres, la habitación prohibida para los niños. Llamó y esperó respuesta. Sólo obtuvo un suspiro tenue pero aún así entro. Nada en su vida de luchas y sufrimientos le había preparado para lo que esperaba tras esa puerta y su corazón parecía saberlo, la mayor y más dura lucha de su vida comenzaba con ese paso hacia el interior de la estancia de sus padres.

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Continuará

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4 comentarios:

PatataPiloto dijo...

¡Qué bien, el segundo episodio! ^^
Jurs, sigo intrigada con el tema de su madre... Con el respeto que todos le tienen a Melisandre y a su madre todavía le cuesta aceptar que su hija es una heroína. Curioso. :D

Isa-chan dijo...

Jeje, bueno mujer, todo se andará, tranquila, que todavía queda mucha historia =P No hay que meter prisa al escritor ¬¬ ^^U

PatataPiloto dijo...

La nueva Rowling. Pero no la mates todavía ;)

Isa-chan dijo...

xDDD No pienso, tranquila, sería como matarme a mí misma, pero ya verás, ya, paciencia =P

Para mi cumple falta...

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Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa // A man with a new idea is a mad till the idea has success Mark Twain
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